El análisis de la conducta es la ciencia del comportamiento como tal, ésta fue establecida por Skinner debido a que la psicología no presentaba una claridad en muchas de sus características, por ejemplo no se puede decir con seguridad cual es el objeto de estudio de la psicología ni los métodos que emplea para conocer al mismo, de igual manera no son claros los propósitos que la psicología debería tener. En contraposición a esto el análisis de la conducta es la ciencia del comportamiento, el cual es estudiado con el interés de predecirlo y manipularlo, haciendo uso de de los métodos de las ciencias naturales para tal fin.
El Análisis de la conducta se divide en tres disciplinas: Análisis experimental del comportamiento, análisis conductual aplicado y análisis conceptual de la conducta. El análisis de la conducta, pese a ser un área clásica en psicología y ciencias de la educación, ha experimentado una notable expansión en los últimos años tanto por sus desarrollos teóricos como por la difusión de procedimientos de intervención eficaces. Entre las áreas de mayor difusión profesional destaca la intervención analítico-conductual en patologías recogidas dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo tales como autismo y síndrome de Asperger, entre otras.
En este ámbito, la intervención analítico-conductual es la aproximación que ha acumulado mayor evidencia, existiendo más de veinte ensayos clínicos independientes realizados en Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Argentina, Israel y Australia. Estos estudios muestran la eficacia de este enfoque en la mejora de las actividades de la vida diaria, rendimiento académico y habilidades de comunicación en esta población.